La crisis por la que atraviesan los agricultores y ganaderos valencianos, no por sabida o denunciada, se soluciona. La actual situación, con crisis en todos los cultivos y sectores ganaderos, no ha servido para que la Generalitat o el Gobierno central reaccionaran y pusieran en marcha políticas agrarias efectivas para sacar a un sector estratégico de su situación de colapso y de desmoronamiento.
La Generalitat ha puesto marcha en los últimos trece años tres grandes planes, como han sido el Libro Blanco de la Agricultura, el Foro Agrario y el Plan “Millorar”, al que se añade ahora otro de la Conselleria de Agricultura para fomentar políticas dirigidas a la exportación. Tiene la mayor parte de competencias agrarias transferidas pero vive en el País de las Maravillas.
Todos estos planes estratégicos, más que sacar al sector productor de la crisis, han servido para dar apoyo a las empresas que con sus prácticas comerciales han desmoronado al productor o para promocionar públicamente al conseller o consellera de turno, intentando convencer a la sociedad urbana que se está actuando y dando apoyo al sector productor agrario.
En definitiva, se ha malgastado el dinero de todos para beneficio de unos pocos. En lo concerniente al Gobierno Central, no ha sido capaz de prever de forma anticipada la actual situación; siempre se ha escudado en que en materia agraria la palabra la tiene la Unión Europea, cuando es el Gobierno el que negocia en Bruselas las políticas agrarias que después se implantan en cada Estado Miembro y se aplican en las diferentes comunidades autónomas.
Además, el Gobierno Central tiene toda una serie de políticas que dependen directamente de su voluntad, como es la fiscalidad, la seguridad social, la transparencia en la formación de los precios, el control de la morosidad, los seguros agrarios, las inspecciones de productos de países terceros, las políticas de reconversión de los sectores, etcétera, que no ha sabido en ningún momento aprovechar para mejorar el nivel de vida de los agricultores y ganaderos. El sector agrario es estratégico para la economía, tanto por su peso económico como social.
Mientras que a sectores como el financiero, el del automóvil o la construcción, se les da una inyección económica histórica (50.000 millones de euros para la banca, por ejemplo), al sector agrario se le deja morir. Ante esta desidia contrastable de las administraciones que nos gobiernan, LA UNIÓ ya ha iniciado un periodo de movilizaciones tanto ante la Conselleria como ante el Ministerio porque todos son culpables de la situación actual.